El paso de Felipe Leiva por los AJ CAM Santiago


A comienzos de 2022, Felipe Leiva Fadic se convirtió el quinto árbitro joven (luego de Jaime Puyol, Karen Milinarsky, Gerardo Ovalle y Juan Carlos Riesco) en transitar a la nómina general de árbitros (as) del Centro de Arbitraje y Mediación (CAM) de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS). En esta entrevista conversamos sobre el tipo de causas que conoció como AJ CAM Santiago, las nuevas generaciones y el próximo aniversario del Centro.

Felipe Leiva Fadic es abogado, licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile (2010) y Máster en Derecho (LL.M.) de la University College London (2013). Su práctica se concentra en arbitrajes, litigios civiles y comerciales (entre otros, en materia de construcción) y conflictos contencioso administrativos. Desde el 2021, es miembro de la nómina arbitral general del Centro de Arbitraje y Mediación (CAM) de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), luego de haberse desempeñado por cuatro años como AJ CAM Santiago.

En el ámbito académico, ha sido profesor de diversos cursos del ciclo de Derecho Civil Patrimonial, Derecho Procesal y de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de la Universidad Adolfo Ibáñez (2009-2021), así como profesor invitado del Magíster de Derecho de los Negocios de la misma Universidad (2014-2015). Anteriormente fue profesor asistente de la cátedra de Derecho Civil en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile (2007-2008).

¿Cómo llegó a ser árbitro joven del CAM Santiago y qué tipo de causas conoció durante ese periodo?

Fui invitado a participar como árbitro joven del CAM Santiago en el año 2017, formando parte del primer grupo de abogados que empezó a desempeñarse en tal calidad. La invitación del CAM Santiago, honestamente, fue una sorpresa. Supongo que tuve la suerte de ser considerado en atención a que, por entonces, estaba participando activamente en diversos arbitrajes como abogado de parte, lo que daba cuenta de cierta experiencia acumulada en materia arbitral.

Durante mi ejercicio como árbitro joven, sea directamente por el CAM Santiago o de común acuerdo por las partes, fui designado como tal en 13 ocasiones. Las causas que tuve la oportunidad de conocer fueron de distinto tipo. En atención a la cuantía de los asuntos asignados a los árbitros jóvenes, tienden a repetirse las controversias sobre incumplimiento de contratos de promesa y las discusiones subsecuentes sobre el cobro de una cláusula penal, así como las disputas vinculadas a contratos de arrendamiento, en virtud de las cuales se pretende declarar la terminación del contrato, o bien se solicita el desahucio, la restitución de un inmueble o la indemnización de perjuicios.

Aunque esta clase de causas es más recurrente, lo cierto es que, como es natural, las controversias que surgen son del más diverso tipo. Así, también tuve la oportunidad de conocer pretensiones vinculadas al incumplimiento de contratos de prestación de servicios; a la declaración de supuestas cláusulas abusivas; a la restitución de lo pagado por un arrendatario por concepto de derecho de llaves; y a la nulidad de un contrato de transacción por vicios del consentimiento. Además, a propósito de un contrato de construcción, debí conocer sobre la tradicional discusión que surge respecto de atrasos y defectos constructivos atribuibles a una de las partes.

 ¿Cómo cree que influirá su experiencia de árbitro joven en su labor como árbitro de la nómina general del CAM Santiago?

Como muchas veces conversamos entre los árbitros jóvenes, sin perjuicio de que a los AJ CAM Santiago se les asignan causas de menor cuantía, lo cierto es que, en buena parte de los casos y guardando las proporciones, la cuantía es una de las pocas diferencias que existen con una parte importante de aquellas otras causas que conocen los árbitros de la nómina general. De hecho, en ocasiones, las discusiones jurídicas que se promueven entre uno y otro tipo de arbitraje son similares y los trámites muchas veces son idénticos. Por lo mismo, un AJ CAM Santiago llega con una experiencia significativa a desempeñarse como árbitro en la nómina general.

Particularmente, para quienes hemos ejercido tradicionalmente como abogado de parte, los años de ejercicio como AJ CAM Santiago contribuyen de manera relevante a adoptar el punto de vista del tercero imparcial, que debe decidir ante posiciones contrapuestas. Adoptar tal mirada, con las limitaciones que impone el Derecho vigente, las bases de procedimiento y la prueba aportada por las partes, es una cuestión que requiere años de experiencia. Quiero creer que los años como AJ CAM Santiago han contribuido a afinar esa perspectiva especial propia del juez.

Durante su período como árbitro joven participó como árbitro en dos ediciones del Pre-Moot CAM Santiago (2019 y 2020) y tuvo la oportunidad de escribir el artículo «El desgobierno del perito: Notas para su control en materia de arbitraje doméstico» (2019) para el Informativo N° 22 del CAM Santiago. ¿Recomendaría a los árbitros jóvenes participar en estas instancias? ¿Por qué?

Sin duda.

En lo que dice relación con el Pre-Moot CAM Santiago en particular, y con las competencias de arbitraje en general, es tremendamente relevante que los árbitros del CAM Santiago, sin distinción, puedan participar en tales instancias, apoyando a las nuevas generaciones en el entrenamiento de sus destrezas como litigantes y abogados de parte. Según sus propios comentarios, para los estudiantes resulta particularmente valioso el interactuar con los árbitros y poder recibir sus recomendaciones acerca de cómo desarrollar una defensa de manera exitosa. Pero la instancia no es solo beneficiosa para ellos. Lo cierto es que los casos que se generan normalmente en este tipo de competencias debieran resultar de interés también para los árbitros. Mediante ellos, no solo se evidencian, por ejemplo, problemas relevantes en materia de determinación del foro y del Derecho aplicable que muchas veces son ajenos al Derecho doméstico, sino que también permiten reflexionar acerca de problemas contractuales relevantes y de problemas límites que ocurren en controversias complejas. En tal sentido, muchas veces este tipo de competencias también contribuye a la actualización permanente de los propios árbitros.

Respecto a las publicaciones, sin duda que resulta valioso que los árbitros puedan contribuir al desarrollo dogmático y teórico de la disciplina. En Chile, las publicaciones sobre arbitraje todavía son incipientes y muchos problemas relevantes todavía requieren mayor reflexión. Dado el conocimiento que se adquiere mediante la práctica, los árbitros se encuentran en una posición inmejorable no solo para dar cuenta de los diversos problemas que muchas veces aparecen a propósito de un arbitraje, sino que también para robustecer la reflexión académica acerca de este mecanismo de resolución de controversias.

En 2022 celebraremos el 30° aniversario del CAM Santiago en la administración de mecanismos adecuados de resolución pacífica de conflictos. Cómo árbitro del Centro, ¿Qué aspectos destacaría de la trayectoria de nuestra institución?

Francamente, me parece que existen varios hitos que resaltar. Primero, el CAM Santiago no solo es, por lejos, el Centro de Arbitraje de mayor reputación a nivel nacional, sino que también se ha ido convirtiendo en un referente a nivel latinoamericano.

Luego, resulta destacable, por cierto, el crecimiento exponencial que, al alero del CAM Santiago, ha experimentado el arbitraje como mecanismo de resolución de controversias en los últimos años. Los datos demuestran que, para buena parte de los actores más relevantes de la industria y el comercio, el arbitraje se ha vuelto el mecanismo más confiable en materia de resolución de conflictos complejos. En ello, la labor del CAM Santiago ha tenido mucho que ver.

También resulta relevante el apoyo que, en el último tiempo, ha dado el CAM Santiago a otros mecanismos de resolución temprana de conflictos, como son la mediación y, específicamente dentro del sector de la construcción, los Dispute Boards.

Por otra parte, me parece especialmente significativa la creación del cuerpo arbitral de los AJ CAM Santiago en el año 2017. Si algún desincentivo tiene el arbitraje, probablemente son los mayores costos aparejados, en comparación con aquellos que implica la justicia ordinaria. La institucionalización de los árbitros jóvenes para el conocimiento de causas de menor cuantía, muchas veces a través de un procedimiento abreviado, precisamente pretende hacer frente a dicha realidad. Así, a través del establecimiento de tarifas más competitivas para este tipo de causas, se contribuye de manera relevante al acceso a la justicia arbitral, permitiendo que causas que, en otro tiempo irremediablemente solo llegaban a la justicia ordinaria, hoy puedan ser resueltas por árbitros en periodos mucho más acotados de tiempo.

Finalmente, en cuanto a la diversidad del cuerpo arbitral del CAM Santiago, me parece que no pueden dejar de mencionarse como hitos significativos, la mayor integración de las nuevas generaciones de abogados a las nóminas de árbitros, así como el nombramiento de 26 abogadas mujeres que se efectuó durante el año 2019.

¿Qué le gustaría transmitir a las nuevas generaciones y estudiantes de Derecho que están por primera vez incursionando en el mundo del arbitraje?

Cuando comencé en el ejercicio de la profesión hace años atrás, el arbitraje recién estaba “despertando” como mecanismo de resolución de controversias. Las competencias estudiantiles, de hecho, eran prácticamente desconocidas en América Latina y, a nivel doméstico, pocos estudios jurídicos distinguían entre litigación y arbitraje.

Todo aquello ha cambiado radicalmente en los últimos años. Hoy, claramente, existen mayores oportunidades que antes para embarcarse en el mundo del arbitraje desde más temprana edad. Por lo mismo, si algo puedo recomendar a aquellos estudiantes interesados en la justicia arbitral, es que aprovechen las distintas instancias que hoy existen para entrenarse en la resolución de conflictos incluso desde la Universidad. Las competencias de arbitraje, por ejemplo, son una tremenda oportunidad para estos efectos.

Finalmente, solo agregar que, si bien la práctica del arbitraje requiere una gran inversión de tiempo y de horas de sueño, el desafío intelectual lo recompensa con creces. El arbitraje y la resolución de controversias en general, supone estar aprendiendo de manera continua sobre diversos asuntos y materias. Si a eso se suma el desafío que supone practicar el arte de convencer a otros, el ejercicio profesional en esta materia termina siendo particularmente estimulante.

© 2022 – Oficina de Estudios y Relaciones Internacionales del CAM Santiago.